jueves, 17 de abril de 2008

Yo seguiré mirando al cielo, tú nunca quisiste volar...

Qué triste es levantarse por la mañana sabiendo que hay quienes no entienden el respeto ni saben defender sus propias ideas. Siete ertzaintzas han resultado heridos (espero que ninguno de gravedad y que esta misma tarde puedan estar en su casa) después de que estallara una bomba en la sede del Partido Socialista de Euskadi de Bilbao en el barrio de La Peña.

Y ahora yo pienso, o me imagino, salir a la calle en mi barrio y cruzarme con mis vecinos con los ojos tristes, con la mirada esquiva, y no saber si decir, si hablar o no hablar, si reprimir las lágrimas o que fluyan con rabia. El tener que elegir entre mis ideas o mi vida... eso no es justo, eso es admirable. Ser socialista en el País Vasco es la mayor muestra de solidaridad hacia sus vecinos, porque se lo juegan todo porque los demás puedan tener una vida mejor, una vida más libre, una vida sin miedo. Mirar a tus padres, a tus hermanos, a tus hijos, a tus seres queridos y pensar que quizá por defender lo que realmente crees un día no puedas volver a verlos, pero si ellos pueden vivir mejor entonces habrá merecido la pena. Eso, eso es de héroes. Y hoy no hablo con la razón, hoy no escriben mis manos, escribe un corazón dolido por la falta de libertad en este país, por la falta de igualdad. Cobardes, si tan convencidos estáis de que lleváis razón: ¡dad la cara! Tenéis millones de personas en frente, intentad convencernos mirándonos a los ojos, de frente, como hacemos nosotros. Defended vuestras ideas como personas y no como animales, ni siquiera animales, sois bestias sin sentido y sin dignidad. Atreveos, poneos en pie y gritar delante de todos vuestros vecinos, de los que os han visto crecer, de los que un día os quisieron, del panadero donde comprabais el pan de niños, de vuestros antiguos maestros, de vuestro primer amor infantil, gritar que sois unos asesinos y que estáis más que orgullosos. Si estáis convencidos de que este es el camino correcto aceptadlo y dad la cara. Sólo sois cobardes, sólo me dais pena y sólo puedo deciros que todos y cada uno de vosotros pagareis por todo el daño, por todo el mal vertido, y por ahora vuestro castigo es tener que esconderos como ratas, muertos de miedo porque tenéis los días contados, acostaros cada noche sabiendo que no lleváis razón, que por eso no os atrevéis a hacer las cosas de frente y que todo el pueblo español, incluido el pueblo vasco, os repudia y os detesta tanto como vosotros mismos.
A todos los socialistas de Euskadi, con carné o sin él, decirles que somos más, y que cuando les fallen las fuerzas tienen las nuestras, cuando se queden sin voz alzaremos la nuestra, cuando necesiten una mano se encontrarán millones, y cuando anden por la calle lo hagan con la cabeza bien alta escuchando siempre de fondo nuestras palabras de apoyo y admiración, porque estamos a 400 kilómetros, pero todos estáis muy muy dentro nuestra.


1 comentario:

Jorge Barraza Fernández dijo...

Lo peor, lo más triste y lamentable, es que lo saben. Saben que no representan a nadie, saben que nadie les apoya. Saben que están solos.

Pero insisten, como solo un loco puede insistir.